miércoles, diciembre 03, 2008

Algunos recuerdos de experiencias pasadas

Revisando algunas cosas en mi computador me encontré con la bitácora de la querida expedición Volcanes del Norte 2007, de la que casi todos fuimos parte. De ella les dejo un extracto, escrita el martes 31 de julio de 2007, sentado en una silla en el desolado pueblo de Caquena, como para empezar a ponerse a tono con las jornadas que se vienen.

Martes 31 de Julio de 2007, Día 20 de Expedición

Hoy es un día de esos que son difíciles de olvidar.

Sentado en una silla del comedor del retén de Caquena, después de disfrutar de un cordero al horno ofrecido por nuestros anfitriones, voy a intentar repasar lo ocurrido entre ayer en la noche y hoy.

Es lejos la jornada más agotadora a la que me he enfrentado. Todo partió ayer a las 21:00, cuando salimos rumbo al cerro los 10 gladiadores que quedaban en pie, física y mentalmente. Sabíamos que sería un cerro duro.

La temperatura nos acompaña al inicio y la huella transcurre tranquila bordeando un cerro por su ladera llena de acarreos de piedras. El aire se vuelve denso a 5300 msnm y la fila avanza callada sorteando los obstáculos. Nadie habla.

Luego de largas horas de aproximación llegamos al morro sobre el cual sabemos están los neveros. El ascenso es difícil. Hace mucho frío, la luna está siempre sobre nosotros observándonos intermitentemente cuando las nubes lo permiten. Ya son las 03:30 am, el frío arrecia y paramos a “descansar”. El frío adormece mis dedos. Todos descansamos uno al lado del otro para generar más calor.

Pero el ascenso sigue. Avanzamos largos minutos por zonas que mantienen partes con penitentes y rocas congeladas. Finalmente llegamos a los neveros ya propiamente tal. La falsa cumbre se ve muy lejana. Hacia el oriente el sol hace sus primeros intentos por asomar…es un momento mágico, cada vez se acerca más la falsa cumbre, a nuestra derecha la luna, a nuestra izquierda el Sajama se pinta de naranjo. Los últimos pasos son difíciles, ya no es físico, tampoco es cabeza, es tener un corazón gigante, que no te cabe en el pecho.

Me asomo a la falsa cumbre y finalmente se ve la cumbre, ahí, a pasos. Las nubes suben amenazantes cubriéndola. Todos juntos partimos rumbo a la cumbre. Vamos los 10 juntos, como nunca, sin apuro.

En la cumbre terminan por liberarse todas las emociones acumuladas por más de veinte días; la expedición entera llora, se abraza. La vista magistral, mágica del Parinacota. Son las 09:50 am, 13 horas maratónicas.

Volcanes del Norte 2007

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